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Author Archive by Financial Times

El presidente de la Fed resiste la presión de Trump

Gillian TettCiudad de México. / 26.04.2025 00:00:02

Hace unos años, poco después de que Jay Powell fuera nombrado presidente de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos, lo vi sentado en una reunión de banqueros centrales. Parecía el matadito de la clase: mientras sus colegas chismorreaban despreocupadamente, Powell se sentaba en la primera fila, tomando notas diligentemente durante cada discurso.

¿La razón? Dado que Powell carecía del doctorado en economía o la cátedra de la que presumían predecesores como Ben Bernanke (su carrera anterior se centró en derecho y finanzas), estaba doblemente ansioso por “demostrar” sus credenciales. Por lo tanto, parecía particularmente ansioso por ser un buen administrador del banco central, siempre consciente de cómo se le podría juzgar en los libros de historia financiera.

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Donald Trump debería tomar nota. En los últimos días, el presidente estadunidense ha criticado en repetidas ocasiones a Powell por su supuesta renuencia a flexibilizar la política monetaria, calificándolo de “Señor demasiado tarde” y “un gran perdedor” en redes sociales.

Un cínico podría interpretar esto como una exageración política. Después de todo, Trump necesitará a alguien a quien culpar si sus políticas arancelarias desencadenan una recesión, como parece probable, y Powell es un chivo expiatorio fácil en las redes sociales. Pero, exageración o no, los inversionistas están (y con razón) muy nerviosos: los precios del dólar, los bonos y las acciones se desplomaron al mismo tiempo, algo que es sumamente inusual.

Y más aún, dado que el ataque a la Fed aparentemente fue respaldado el viernes por Kevin Hassett, director del Consejo Económico Nacional. Hassett es considerado uno de los asesores económicos más ortodoxos de Trump y anteriormente apoyó las políticas de la Fed.

Ante las fluctuaciones de los mercados, los inversionistas deberían considerar tres puntos. En primer lugar, es extremadamente improbable que Powell ceda, dadas sus características personales y su deseo de ser un administrador diligente de la política monetaria. De hecho, espero plenamente que se esfuerce al máximo para completar su mandato como presidente de la Fed, que finaliza en 2026, y probablemente también su puesto en la junta de gobernadores, que finaliza en 2028.

En segundo lugar, los diferentes aspectos del mandato de la Fed tienen distintos niveles de defensa legal. El 20 de enero y el 18 de febrero de este año, la Casa Blanca emitió dos órdenes ejecutivas que parecen socavar el control del banco central sobre la regulación financiera.

La Fed todavía no impugna esto públicamente. Eso es para destacar. La razón podría ser que muchos abogados creen que se encuentra en un terreno jurídico inestable, o a que hay menos urgencia dado que ya existe cierto consenso entre la Casa Blanca y la Fed, por ejemplo, sobre la necesidad de reformar las reglas sobre las relaciones de apalancamiento bancario.

Sin embargo, esto también subraya otro punto: los funcionarios de la Fed creen que su máxima prioridad es defender su mandato en materia de política monetaria a toda costa. Y aquí, a diferencia de lo que ocurre con la regulación financiera, los abogados de la Fed creen que tienen una base muy sólida.

él dice

“Trump necesitará a alguien a quien culpar

Si sus políticas arancelarias desencadenan una recesión… Y Powell es un chivo expiatorio fácil en las redes sociales” .

Una razón es que existe una sentencia judicial de la década de 1930 que parece proteger la independencia de la agencia. Y aunque esto actualmente se pone a prueba, la Constitución también otorga al Congreso –no al presidente– la autoridad para “acuñar moneda”. El Congreso delegó esta facultad a la Reserva Federal. Por lo tanto, como señaló recientemente Powell, “nuestra independencia es una cuestión de derecho”.

En tercer lugar, incluso si la Suprema Corte vulnera la confianza de Powell, sabe que los inversionistas –y la mayoría de los políticos estadunidenses– respaldan la independencia del banco central. Además, los acontecimientos recientes sugieren que Scott Bessent, secretario del Tesoro, no quiere que se disparen los rendimientos de los bonos.

Esto no garantiza que Trump no convierta su exageración melodramática en acción; después de todo, es voluble. Pero sí significa que la postura desafiante de Powell contará con el respaldo de la junta directiva de la Fed en general, lo que significa que Trump no se enfrenta a un solo hombre.

Cabe esperar que esto siga su curso, especialmente si se desata la estanflación, lo que, por supuesto, pondría los mercados de bonos en mayor peligro.  

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GSC

Trump juega al jiu-jitsu con las visas H-1B

Rana ForooharNueva York / 30.09.2025 00:12:14

El famoso inversionista de capital de riesgo Michael Moritz escribió un elocuente artículo la semana pasada en Financial Times, resumiendo la insensatez económica de las medidas de la Casa Blanca de cobrar a los empleadores, en particular a las grandes compañías de tecnología, 100 mil dólares por cada trabajador extranjero altamente cualificado que contraten con una visa H-1B. Todo empresario en Estados Unidos sabe que los inmigrantes hacen la economía del país, y estoy de acuerdo con Moritz en que deberíamos ofrecer no una visa, sino la ciudadanía plena a este tipo de trabajadores que quieran quedarse.

Dicho esto, me asombra, como me sucede a menudo, la capacidad de Donald Trump para tomar un tema en el que sus críticos tienen razón —sí, nuestro sistema migratorio necesita una reforma y la misma visa H-1B se puede mejorar de forma drástica— y después impulsar su propia agenda política.

Empecemos por cómo esta medida le echa leña al fuego para sus partidarios que apoyan MAGA (Make America Great Again o Hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande), los que creen que las grandes compañías del sector de tecnología usan las visas como una forma rápida y sucia de rebajar los salarios de los ciudadanos estadunidenses.

Las empresas de tecnología argumentan, por supuesto, que no pueden encontrar el talento que necesitan en Estados Unidos. Pero, en cualquier caso, existen investigaciones que demuestran que los trabajadores con una visa H-1B cobran menos de lo que lo haría uno estadunidense similar por el mismo puesto. Es más, como escribí en el artículo de un Swamp Note en enero, hay liberales muy inteligentes, como Daron Acemoglu, ganador del premio Nobel de Economía, a los que les preocupa que el sistema H-1B permita que las “élites puedan rendirse con el sistema educativo estadunidense”.

Eso no significa que debamos deshacernos del sistema, ni tampoco cobrar tarifas ridículas por él (aunque si creyera que el dinero se destinaría a la capacitación profesional de los estadunidenses, estaría mucho más abierta a esto). Sin embargo, los votantes no prestan tanta atención a lo que está sucediendo sobre el tema; muchos simplemente interpretarán esto como una defensa que hace Trump de los trabajadores estadunidenses.

De hecho, esto solo aumentará el poder y la concentración de la industria estadunidense de tecnología, porque son las grandes empresas las que pagarán por contratar a quien quieran —solo basta con ver lo que pagan por el mejor talento en inteligencia artificial (IA) sin pestañear—, mientras que las startups y los competidores de tamaño medio tendrán dificultades o se hundirán sin talento por no poder pagarlo.

En ese sentido, Trump está trabajando con ambos bandos políticos: se puede ver esto como una ventaja política para MAGA, pero también como una forma de favorecer a los directores ejecutivos de las grandes compañías de tecnología que se sentaron en primera fila en la toma de protesta del presidente por encima de sus competidores más pequeños.

Finalmente, las medidas de mano dura en cuanto a las visas H-1B, evidentemente son una herramienta geoeconómica (como los aranceles) que permitirá a Trump coaccionar a India, que lo desafió al acercarse a China y al continuar comprando petróleo a Rusia. Dado que los indios son los principales beneficiarios de las visas H-1B, esta medida le permite a Trump ejercer presión sobre el país encareciendo las exportaciones a Estados Unidos y dificultando la importación de trabajadores indios.

Políticamente, para el presidente Trump, hasta ahora todo bien. He llegado a pensar que, desprovisto de cualquier moralidad que pueda vislumbrar, ve el mundo como una especie de gigantesca mesa de póquer en la que puede apostar fichas para obtener ganancias temporales. Por supuesto, la imagen de Estados Unidos continúa viéndose empañada a mediano y largo plazos, pero ¿qué hay de eso?

Así que, aquí está mi pregunta para Richard Waters, columnista de tecnología en Financial Times, quien se une a Swamp Notes como mi interlocutor de hoy. Richard, me encantaría conocer tu opinión no solo sobre el impacto económico (a corto, mediano y largo plazos) del cambio a las visas H-1B, sino también sobre el impacto político en Silicon Valley. ¿Esto realmente hará que los libertarios tecnológicos se alejen de Trump? ¿O el costo de la visa H-1B es insignificante comparado con el hecho de que el mandatario republicano parece decidido a proteger a las grandes tecnológicas de la regulación digital europea? ¿Es el problema de la visa H-1B fundamentalmente político o económico en su opinión?

Lecturas recomendadas

-Me interesó conocer, a través de una lectura en The New York Times, un nuevo grupo de reflexión demócrata que busca centrar su atención en cuestiones económicas en lugar de las de identidad para llegar a una base más amplia. Un buen comienzo, pero sigo pensando que los liberales necesitan abordar una comprensión más sistémica del poder en la economía política. Los conservadores en la actualidad entienden mucho mejor el concepto. Alguien como Steve Bannon, por ejemplo, lo entiende a la perfección.

Estoy de acuerdo con el siempre sensato John Authers, y su artículo en Bloomberg, en que Estados Unidos perderá la partida mercantilista frente a China. La política industrial y la estrategia económica son difíciles incluso en las mejores administraciones, y ésta no lo es.

Lisa Wood Shapiro, de The New Yorker, analiza si un ostrero de Maine, Graham Platner, puede vencer a la actual republicana Susan Collins, senadora estadunidense durante cinco mandatos, en las próximas elecciones. Será una contienda interesante para ver si, como se mencionó anteriormente, los demócratas pueden ganar al dar prioridad a la asequibilidad y alejándose de la identidad.

-Además, no se pierdan mi columna en Financial Times sobre Erika Kirk, viuda del fallecido influencer Charlie Kirk, y el atractivo económico del estilo de vida de esposa tradicional.

Richard Waters responde

Rana, tu descripción de cómo esto encaja con los métodos habituales que utiliza Donald Trump es acertada, solo que todavía no vemos cómo se desarrolla la situación. El siguiente paso, por lo regular, implica que otorgue beneficios especiales a empresas favorecidas y encuentre fallas en sus propias reglas. El cabildeo en torno a esto es feroz y no creo que hayamos escuchado la última palabra.

En cuanto a los efectos económicos: las visas H1-B van a seguir siendo solicitadas. Los 100 mil dólares suenan drásticos, pero si se distribuyen a lo largo de los seis años que dura una visa, no son tan devastadores. Y los trabajadores con H1-B no pueden cambiar de empleador, lo que refuerza la lealtad (y reduce la presión salarial).

Así que, en general, sí, las grandes compañías del sector de la tecnología van a capear esto mejor que la mayoría; sin embargo, no es que solo estén usando estas visas para contratar a un puñado de genios de la inteligencia artificial con salarios exorbitantes. El gigante del comercio electrónico, Amazon, por ejemplo, recibió más de 12 mil H1-B aprobados este año, así que las nuevas tarifas serán un duro golpe.

En el largo plazo, creo que no deberíamos analizar los efectos de esto de forma aislada. Es solo un paso más en el desmantelamiento de un sistema que ha sido muy beneficioso para la tecnología estadunidense. Dentro de 20 o 30 años, no sabremos qué posibles líderes del sector de tecnología nunca se mudaron a Estados Unidos, ya sea porque sentían que se había convertido en un lugar culturalmente más hostil, porque las universidades fueron presionadas para reducir la matrícula de extranjeros o ciertos tipos de financiamiento para la investigación, o porque era más difícil obtener visas de diversos tipos, no solo de trabajo.

En cuanto a la política: esto no es lo suficientemente grave por sí solo como para causar problemas, y en lo importante, Silicon Valley está consiguiendo con creces lo que quiere de Trump versión 2. Como dices, eso incluye librar las batallas de la industria contra la regulación de la Unión Europea y los impuestos digitales extranjeros, y dar carta blanca a la inteligencia artificial y las criptomonedas en el país.

Tengo dos grandes preguntas sobre este enamoramiento político. Una es sobre las leyes antimonopolio. Sigo esperando que la Casa Blanca resuelva uno de los casos jurídicos contra las grandes compañías de tecnología, lo que le daría a Trump la oportunidad de alegar que obtuvo concesiones al eliminar un importante excedente empresarial; no obstante, esta administración parece ver más ventajas en mantener a las grandes tecnológicas en el apuro, supongo porque todavía hay bastante enojo en el bando de MAGA por la percepción de censura y porque, en el fondo, no confían en que la industria haya cambiado realmente su postura política.

La otra pregunta —que se relaciona con el tema de las visas— es si las compañías estadunidenses del sector de la tecnología están haciendo lo suficiente para demostrar que invierten en Estados Unidos y en sus trabajadores. Independientemente de sus promesas públicas, los empleos en la industria tecnológica no van a volver en cualquier volumen.

Las empresas del sector de tecnología también empiezan a invertir miles de millones en inteligencia artificial fuera de Estados Unidos, algo que genera descontento en algunos sectores. Encarecer las visas simplemente aumenta el incentivo para contratar e invertir más en el extranjero, pero tardarán años para que todo esto se desarrolle, y esta administración ya se habrá ido para cuando podamos evaluar los efectos.

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